Este artículo ha sido posible gracias al Proyecto FONDEF D98I1076 sobre Medición de la Capacidad de Captura de Carbono en Bosques de Chile y Promoción en el Mercado Mundial de Carbono.
Este artículo fué publicado en el número de Marzo 2001 Vol. XVII Nº 1 de la revista Ambiente y Desarrollo editada por CIPMA, Centro de Investigaciones para el Medio Ambiente.
La preocupación mundial por la acumulación de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera de la Tierra, ha llevado a los países a aplicar políticas nacionales e internacionales que puedan reducir esta tasa de incremento, la cual influye sobre el cambio climático global. Uno de los gases más importantes -el dióxido de carbono (CO2)- ha aumentado significativamente en décadas recientes debido a la utilización de combustibles fósiles y a prácticas de uso de la tierra que reducen el carbono acumulado en bosques y suelos.
A partir del Protocolo de Kyoto(1) de 1997, se han planteado variadas opciones para mitigar estos efectos, ya sea a través de innovaciones tecnológicas en los procesos productivos o reduciendo el uso de los principales emisores de CO2(2). Junto con esto, se presenta la alternativa de que los proyectos forestales aumenten los “sumideros” o fuentes de captura de carbono, a través de la creación y mantenimiento de bosques, o bien mediante gestiones para la sustitución de fuentes energéticas contaminantes.
Existen tres razones fundamentales para considerar los proyectos forestales en la mitigación del cambio climático:
- Por el proceso de fotosíntesis las plantas capturan CO2 de la atmósfera y lo fijan en sus células como carbono, siendo éste alrededor del 50% de su biomasa seca(3);
- Por una ventaja económica frente a los procesos de mejoras tecnológicas y otros mecanismos mucho más costosos, con valores cinco veces superiores a lo que significa un proceso hecho a través de los bosques; y,
- Por la contribución potencial a la conservación y uso sostenible de los bosques(4).
Además, el desarrollo de métodos para cuantificar los stocks y flujos de carbono asociados a proyectos forestales, ha llevado a que la captura de carbono por ecosistemas forestales se considere como un servicio ambiental con valor económico, en vez de un beneficio intangible.
Mecanismos de flexibilidad existentes
El Protocolo de Kyoto establece en sus artículos 6, 12 y 17 las alternativas o mecanismos de flexibilidad para que los países cumplan con sus obligaciones de reducción de emisiones y en los cuales se basaría el futuro mercado del carbono:
- Implementación Conjunta: orientado a compensar emisiones de GEI entre los países del Anexo B, que es la lista de países desarrollados y aquellos con economías en transición de economía centralizada a economía de mercado, con sus compromisos de reducción de emisiones(5) (Art. 6).
- Transacción de Emisiones: entre los países del Anexo B (Art. 17).
- Mecanismo de Desarrollo Limpio (6)(MDL): entre países del Anexo B y países en vías de desarrollo (Art. 12). El propósito del MDL es ayudar a las Partes No Anexo a lograr un desarrollo sostenible y contribuir al objetivo último de la Convención, así como ayudar a las Partes incluidas en el Anexo B a dar cumplimiento a sus compromisos cuantificados de limitación y reducción de emisiones.
El MDL es el único instrumento de flexibilidad para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el que Chile puede participar, buscando financiamiento de proyectos de mitigación de GEI por parte de empresas con altos niveles de emisión de países desarrollados.
Sin embargo, para que estos tres mecanismos operen el Protocolo debe entrar en vigencia, lo que sucederá cuando al menos el 55% de los países con más de la mitad de obligaciones de reducción de emisiones lo ratifiquen(7). En la Conferencia de las Partes Nº6(8) (COP6), realizada en noviembre del 2000, se discutió el tema de los mecanismos flexibles y la inclusión de los sumideros dentro del MDL, pero diferentes razones y desacuerdos motivaron la suspensión de la Conferencia hasta julio del 2001. Esto se debe principalmente a las posiciones contrapuestas entre EE.UU. y la Comunidad Europea (CE) sobre la inclusión de los sumideros en los mecanismos flexibles. Uno de los principales argumentos que plantea la CE en contra de la inclusión de los sumideros, es la falta de certeza científica para estimar la cantidad real de carbono que es removida de la atmósfera por medio de los bosques. Asimismo, existen otras razones relacionadas con el hecho de tener prácticamente copada la superficie para bosques y, por lo tanto, la imposibilidad de capturar carbono adicional por este concepto. Además, si se incluyeran los sumideros se generaría un mercado de bonos de carbono muy barato, que coparía las necesidades disminuyendo la posibilidad de vender tecnologías limpias a otros países en el corto plazo.
Por otro lado, la Administración Bush, para evitar un daño a la economía de los EE.UU., no parece dispuesta a ratificar el Protocolo de Kyoto si no se incluyen todos los mecanismos flexibles que faciliten la disminución de las emisiones. Esto incluye los sumideros que serían de gran ventaja para EE.UU., por la amplia superficie de bosques que poseen.
En este estado de cosas, los negociadores discuten soluciones que abarcan desde condiciones intermedias hasta aquellas que proponen la búsqueda de nuevos mecanismos. Para salvar el Protocolo de Kyoto, algunos piensan en el establecimiento de ciertas restricciones en cuanto al tipo de proyectos a considerar y la cantidad de emisiones compensables a través del carbono proveniente de sumideros. Otros proponen la postergación de la inclusión de los sumideros, para seguir avanzando en los temas en los cuales existe acuerdo. La posición de Chile ha sido apoyar la inclusión de los sumideros y el MDL, por la disponibilidad de captura que ofrecen los terrenos por plantar y las superficies con bosques manejables, además de las externalidades positivas.
Mientras tanto, hasta el año 2000 se desarrollaron numerosos proyectos de carbono. Estos se inscribieron bajo la denominada Fase Piloto de Actividades Implementadas Conjuntamente (AIJ), cuyas acciones no constituyen créditos de carbono para cumplir con las cuotas de reducción de emisiones de los países desarrollados. Hoy, a pesar de encontrarse pendiente la ratificación del Protocolo de Kyoto y la puesta en marcha del MDL, la opción de Chile es preparar proyectos a través de las bases de este mecanismo. Si opera, el MDL será retroactivo, considerando toda acción desarrollada a partir del 2000 y con la ventaja que esos créditos de carbono podrán ser contabilizados por los países del Anexo B. Una vez que entre en vigencia el mencionado Protocolo, sólo serán elegibles proyectos una vez que Chile y el país receptor lo hayan ratificado (ver Recuadro 1). Si no, igualmente se piensa que los países No Anexo se verán presionados en el largo plazo a hacer esfuerzos de reducción de emisiones (responsabilidades diferenciadas), metas que por razones económicas darían cabida a los proyectos forestales de carbono. Luego, según la apreciación de estos autores, la entrada de los sumideros es sólo una cuestión de tiempo.
Condiciones en la formulación y aprobación de proyectos
Existe una serie de condiciones técnicas y científicas que los proyectos forestales deben considerar para ingresar como mecanismos de flexibilidad, muchos de las cuales se estiman como una amenaza para la ejecución de los mismos. Sin embargo, la mayoría de estas condiciones también deben cumplirse en proyectos de energía(9). A continuación se describen las principales:
- Adicionalidad
Las actividades de un proyecto deben tener beneficios de carbono adicionales al escenario del negocio común o business as usual(10). En otras palabras, un proyecto que presenta adicionalidad es uno que no podría realizarse sin los mecanismos mencionados en los artículos 6 y 12 del Protocolo de Kyoto. Como adicionalidad se considera la diferencia de acumulación de carbono entre la línea de base, que sería la situación sin proyecto, y la de ganancia o situación con proyecto. Este es el requisito principal y el primer paso que un proyecto potencial debe cumplir. Los beneficios desde la perspectiva de los países Anexo se miden en función de la reducción de emisiones acreditadas. Los países No Anexo, en cambio, además de contribuir al objetivo último de la Convención, deben demostrar su contribución al logro del desarrollo sostenible. Sin duda esta es una buena oportunidad para tener acceso a fuentes de financiamiento que apoyen la conservación del patrimonio natural y contribuir a la introducción de nuevas tecnologías, evitar impactos ambientales, generar empleos y aumentar los ingresos, entre otros.
- Aceptación de las Partes
Se refiere al acuerdo entre el país receptor y el país inversor. En el primer caso el país tendría que fijar sus propios criterios de aceptación —hay países que ya han creado su propia institucionalidad y establecido reglas—, que para Chile y el resto de Latinoamérica podrán ser el grado de coherencia con los objetivos de desarrollo, tanto de tipo económico como de beneficio social. Por parte del país inversor también debe existir cierta reglamentación, lo que permitirá la negociación entre países y por lo tanto la viabilidad de los proyectos.
- Línea de base
El concepto de adicionalidad está intrínsecamente relacionado con la línea de base, debido a que los efectos adicionales están definidos como la diferencia entre los escenarios de línea de base y de proyecto(11). Por ejemplo, en un proyecto destinado a evitar las emisiones por prevención de deforestación, la línea de base estaría enfocada en predecir cómo hubiera sido la deforestación sin el proyecto dentro del período de vida de éste.
Establecer la línea de base no es tarea fácil, debido a que hasta el momento no hay acuerdo en cuanto a si ésta debe representar el “negocio como común” o bien se deben establecer niveles de actividad actual contra los cuales contrastar los proyectos. Tampoco existe acuerdo en cuanto a si la línea de base va ser dinámica en el tiempo o estática; o si va a ser definida proyecto a proyecto, o si se tomará un criterio conjunto como país a este respecto. Esta problemática está bajo análisis, puesto que algunos plantean establecer normas o prácticas comunes, de tal manera de contrastar el comportamiento de un determinado país e incluso otros plantean que la línea de base podría ser la tasa de emisión que había hacia el año 1990.
- Fugas
Es la pérdida anticipada de beneficios de carbono debido al desplazamiento de actividades desde el área del proyecto hacia zonas fuera del mismo, que generan emisiones de CO2. Por ejemplo, en proyectos de prevención de deforestación se puede producir el desplazamiento de personas a otras áreas donde siguen deforestando, disminuyendo el carbono adicional del proyecto. Por lo tanto, en la elección de un proyecto es necesario cautelar que efectivamente no se produzca una relocalización de las actividades causantes de emisión, tanto espacial como temporalmente. En general la fuga se considera como una pérdida de carbono, pero puede ser positiva donde las actividades del proyecto llevan a una mayor captura de carbono que la originalmente considerada. La fuga puede anticiparse o prevenirse como parte del diseño del proyecto, al considerar las demandas que contribuyen al cambio de uso de la tierra.
- Permanencia
Es posible perder los beneficios de carbono por disturbios naturales como incendios, enfermedades, pestes, eventos inusuales de clima o actividades humanas no comprobables. Sin embargo, se han identificado estrategias que podrían proteger contra este tipo de cambios, como el establecimiento de créditos de carbono de contingencia, seguros y un portafolio de proyectos de carbono diferentes. Por consiguiente, todo proyecto debe asegurar y proponer las medidas que garanticen la permanencia de los beneficios de carbono.
- Externalidades
Los proyectos no deben causar externalidades o efectos negativos no deseados que disminuyan sus beneficios. Este componente, especialmente dirigido hacia los países receptores, exige que los proyectos generen y activen el desarrollo local brindando beneficio económico y social. Si el traspaso de dinero no se traduce en ventajas para el país receptor, los proyectos pueden no ser elegidos.
En el tema ambiental los proyectos deben estar orientados fundamentalmente a apoyar la reducción de ciertos impactos, preservar la biodiversidad, cautelar la cantidad y calidad del agua, o evitar problemas de desertificación y erosión.
- Capacidad
El proyecto debe estar avalado por un recurso humano calificado, contar para su desarrollo con infraestructura adecuada y un sistema que respalde la ejecución. Chile posee ventajas respecto de algunos países, debido a que cuenta con un Catastro y Monitoreo Vegetacional, una probada capacidad de gestión y estabilidad política. Existen además otros criterios tradicionales para la selección de un proyecto, como es la viabilidad financiera, el asegurar el cumplimiento de metas y la permanencia de los beneficios.
- Certificación y verificación de los proyectos
El Protocolo de Kyoto especifica que las reducciones de emisiones de GEI deben ser verificables(12). Por lo tanto, una vez que los proyectos han cumplido con los criterios de selección y son considerados como proyectos de Captura de Carbono, pasan a una etapa de certificación y verificación. En ella el organismo o ente certificador, que es una tercera parte independiente, vela por el cumplimiento de los criterios establecidos en el Protocolo. Además se lleva a cabo un trabajo de observación metodológica, con el fin de conocer los procedimientos, el respaldo del proyecto y para demostrar fehacientemente su adicionalidad. Según estos antecedentes se hace una evaluación de incertidumbre y riesgos del proyecto.
Proyectos forestales para mitigar el efecto invernadero
Los ecosistemas forestales son responsables de alrededor del 20% de las emisiones de CO2 producidas por el hombre, principalmente debido a procesos de deforestación y degradación. Las consecuencias de esta deforestación y degradación del bosque son, entre otras: empobrecimiento de la población rural, pérdida de biodiversidad, desertificación y afectación de la calidad del agua. Cualquier acción para detenerla tendrá un efecto positivo en las consecuencias. Por esto, es importante que las políticas de mitigación del cambio climático tomen en cuenta la dinámica del ciclo terrestre del carbono, especialmente de los ecosistemas forestales.
Los bosques fijan CO2 de la atmósfera a través de la fotosíntesis y lo almacenan en su biomasa, por lo que al reducir la superficie de bosques, por un lado, se emite el CO2 fijado en los sumideros ya existentes y, por otro, se reduce la capacidad para fijar más CO2, uno de los principales gases de efecto invernadero (GEI).
Las prácticas de manejo forestal que se consideran para mitigar el Efecto Invernadero se agrupan en tres tipos:
- Evitar las emisiones o conservar carbono
- Capturar carbono
- Sustituir combustibles fósiles por biomasa
Manejo para evitar las emisiones o conservar carbono
Orientado principalmente al control de las tasas de deforestación, el cual se logra mediante la protección de bosques, manejo forestal mejorado y mediante el control de alteraciones (como control de incendios forestales). Todas estas medidas presentan una clara adicionalidad, la cual puede ser negociada en el futuro mercado de carbono.
El mantenimiento de Parques Nacionales y otras áreas silvestres protegidas del Estado, por ser áreas de protección declaradas y vigentes, no modifican la situación actual, por lo tanto no cumplen con el criterio de la adicionalidad. Lo mismo ocurre en el caso de las reservas o áreas de protección declaradas en proyectos con Estudio de Impacto Ambiental aprobado, aun cuando estas hayan sido ofrecidas de manera voluntaria y sobrepasen las exigencias de la normativa forestal. Sin embargo, existiría adicionalidad al incorporar nuevas áreas protegidas o proyectos de resguardo para evitar la deforestación y la presión hacia estas áreas. Otro caso de adicionalidad en este tipo de manejo, puede comprender la renuncia a cortar donde existe un plan de manejo aprobado para tal efecto.
Sin embargo, es importante clarificar que este tipo de proyectos tienen una muy baja probabilidad de ser aprobados para mitigar los gases de efecto invernadero dentro del Protocolo de Kyoto (Artículo 3.4), debido a la dificultad de comprobar la adicionalidad y fugas.
Manejo para capturar carbono
En este grupo se sitúan las plantaciones, pues se demuestra adicionalidad al incrementar la superficie cubierta por bosques y la biomasa, mediante forestación, reforestación, agroforestería, forestación urbana, enriquecimiento y extensión de rotaciones. Este tipo de proyectos, no sólo comprende las plantaciones de gran extensión, sino también plantaciones en pequeños predios e incluso podrían participar programas de forestación urbana que son de una envergadura mucho menor.
Otra posibilidad la ofrece la transformación de bosques nativos maduros, generalmente emisores de CO2, reactivando su capacidad de captura mediante manejo. También comprende el enriquecimiento de bosques naturales, especialmente áreas fuertemente degradadas, donde mediante técnicas de manejo se logra obtener un mayor incremento medio anual.
El manejo de productos se plantea en el caso de bosques productivos de corta rotación, destinados a la producción de madera pulpable. Al extender la rotación lograrían un doble beneficio, por un lado se obtendría un mayor volumen y por otro, se lograría diversificar la producción hacia productos más durables, que mantienen el carbono fijado por más tiempo.
Manejo para sustituir combustibles fósiles por biomasa
Se relaciona fundamentalmente con el tema de la energía. La posibilidad estaría dada por cómo a través de plantaciones específicas para bioenergía o el aprovechamiento de desechos leñosos, se pueden reemplazar combustibles fósiles, o cómo a través de un mayor empleo de la madera se puede reemplazar el uso de otros materiales como el aluminio, cemento, u otros que consumen más energía en su elaboración.
Proyectos combinados de aprovechamiento forestal y captura de carbono
El análisis de los proyectos desarrollados en Chile hasta este momento, muestran la tendencia del efecto económico de la incorporación del carbono como un producto adicional, a ser producido conjuntamente con la madera en proyectos del tipo gestión de captura. Los casos analizados comprenden áreas donde el solo beneficio de la madera no justificaría su desarrollo o sitios marginales donde hoy no es rentable plantar o manejar el bosque. No se consideran áreas de proyectos altamente rentables, ya que su adicionalidad podría ser discutible al ser considerados “negocio como común”. Para las diferentes estimaciones se ha utilizado información de costos y beneficios representativos de las áreas de los ejemplos. Para cada una de ellas se grafica el efecto del incremento del precio del carbono sobre la Tasa Interna de Retorno (TIR) del proyecto (ver Gráfico). Todos los ejemplos cumplen en su diseño con los criterios de adicionalidad de beneficios de carbono y contribuyen al desarrollo sostenible del país.
Plantaciones de Pinus radiata, X Región. Caso pequeños propietarios
De acuerdo con la Ley de Fomento Forestal vigente, los pequeños propietarios recibieron un subsidio para la forestación correspondiente a un porcentaje de los costos netos: 90% para las primeras 15 hectáreas y 75% para las restantes.
En el Gráfico se observa que el proyecto sin carbono alcanza una TIR de 8%. Incorporando carbono, la rentabilidad sube 0.2 puntos porcentuales por cada dólar de incremento en el precio del carbono. Tomando como referencia el precio al que vendió Costa Rica en 1997, 10 US$/tC(13), la TIR incrementaría en 2%.
Plantaciones de Pseudotsuga menziesii, XI Región
Se consideró subsidio sin importar el tamaño del propietario, debido a que la condición de suelos degradados habilita este beneficio. La tasa de retorno esperada sin carbono alcanza cerca de un 6% y el beneficio del carbono sigue una tendencia semejante al caso de plantaciones de Pinus radiata. Por ejemplo para 10US$/tC, el incremento de la TIR alcanzaría a 2%. Este análisis puede contener una serie de sesgos derivados de no interpretar adecuadamente los precios futuros de Pseudotsuga menziessi (pino oregón), o porque al material pulpable no se le asignó valor económico ante la incertidumbre de su posible utilización. Sin embargo, es válido en cuanto a estimar la magnitud del posible aporte del carbono en el negocio forestal.
Manejo o recuperación de bosque nativo degradado, X Región
Si el manejo del bosque nativo degradado, ya sea mediante enriquecimiento(14) u otra técnica, logra aumentar la tasa de crecimiento biológico, existe adicionalidad de beneficios de carbono, los cuales son potencialmente negociables. Tomando como ejemplo los montos de bonificación que otorga a los pequeños propietarios un programa de apoyo al manejo sostenible del bosque nativo, se simularon dos escenarios, con y sin bonificación. Para las dos situaciones se consideró un enriquecimiento o plantación de 830 plantas/ha y un crecimiento medio de 8 m3/ha/año(15).
Escenario con bonificación para pequeños propietarios, del 75% de los costos del enriquecimiento y cercos. La TIR en este caso está por debajo del 4% sin considerar carbono y la tendencia con negocio de carbono es similar a los ejemplos de plantaciones. Sin embargo, se requeriría un precio de 20US$/tC para alcanzar una TIR cercana al 10%.
Escenario sin bonificación abierto a cualquier tamaño de propiedad. La rentabilidad en este caso es aun inferior a la anterior y sería necesario un precio de 40 US$/tC para llegar a una TIR del 10%.
Exclusión de ganado y regeneración natural, X Región
Otra forma de proyecto podría considerar la exclusión de ganado para posibilitar la regeneración natural en áreas de bosque nativo. Se toma un área desprovista de vegetación o con bosques muy degradados, en que la regeneración no ha sido posible por la acción del pastoreo o invasión de ganado. Se cerca la superficie para evitar la invasión de ganadería y permitir la regeneración y crecimiento del bosque, con el supuesto de un crecimiento promedio de 5 m3/ha/año. Por encima de 5 US$/tC, valor que cubre los costos de los cercos, la administración y monitoreo del carbono, se observa una interesante contribución a la rentabilidad.
Venta de servicios ambientales para un manejo forestal sostenible
El precio del carbono en el futuro mercado estará influenciado por la calidad y tipo de proyectos forestales, donde la seguridad de la permanencia de los beneficios, el control adecuado de las fugas y la disminución de los riesgos, serán determinantes para ello. En este sentido, Chile ofrece ciertas ventajas comparativas en relación a algunos países de la Región y ya cuenta con algunos proyectos vinculados al tema(16).
La posible venta de servicios ambientales de captura de carbono por bosques nativos, puede ser una herramienta que financie - junto con otros servicios ambientales como sustento de la biodiversidad, regulación y producción de agua y protección de suelos- el desarrollo forestal sostenible de vastas áreas de bosque nativo que se encuentran en estado degradado y con muy pocas posibilidades de ser manejados de forma ambiental, social y económicamente sostenible.
Estos bosques alterados o comúnmente llamados “degradados”, en general presentan buenas condiciones para que las especies forestales puedan establecerse vía regeneración natural o plantaciones(17).
Según De Camino(18), una de las fortalezas y oportunidades que presentan los bosques de América Latina para alcanzar un manejo forestal sostenible, es su potencial de venta de servicios ambientales en los mercados nacionales e internacionales. Por lo tanto, esta oportunidad se puede aprovechar para ciertos tipos de bosques nativos en Chile, retribuyendo económicamente a los propietarios de bosques por los bienes y especialmente los servicios ambientales que estos proveen a la sociedad nacional, regional e internacional.
Seguir avanzando
Descartando los proyectos tipo “negocio como común”, los beneficios de carbono por sí solos no parecen incentivo suficiente para que los propietarios de la tierra opten por proyectos de gestión de captura de carbono, lo cual hace mirar hacia proyectos de objetivos múltiples. En terrenos marginales, se estima que la oferta comenzará a desarrollarse con precios del carbono por sobre los 10US$/tC para áreas de plantaciones de Pinus radiata y sobre los 20 US$/tC para áreas de Pino oregón, ambos en presencia del actual subsidio al fomento forestal.
Proyectos de manejo del bosque nativo serían atractivos con precios sobre 40 US$/tC, lo que está fuera de toda proyección razonable y demuestra la necesidad de contar con subsidios complementarios para este segmento o la puesta en valor y pago a los propietarios por otros servicios ambientales del bosque.
Mientras se ajusta la institucionalidad y definen las precisiones metodológicas, para Chile es oportuno intentar atraer distintas fuentes de financiamiento y hacer experiencia en la implementación de proyectos de carbono. Así, cuando el mercado esté funcionando, Chile tendrá carbono secuestrado o “compensaciones de carbono” para ofrecer.
Agradecimientos
Los autores agradecen los comentarios del Sr. Eduardo Morales V. y a todas las personas que hicieron posible la publicación de este artículo.
Notas y referencias bibliográficas
(1) En el Protocolo de Kyoto, establecido en la Tercera Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático (CMCC), se acordó entre los países adherentes reducir en promedio un 5,2% las emisiones de seis gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos y hexafluoruro de azufre) respecto de niveles registrados en 1990, para el período 2008-2012.
(2) El 90% de las emisiones de los gases que producen el efecto invernadero (principalmente el dióxido de carbono) proviene de la combustión de fósiles como el carbón, petróleo y sus derivados.
(3) Satoo, T.; Madgwick, H.A.I. (1982). Forest Biomass. Martinus Nijhoff, The Hague. 152 pp.
(4) Smith, J.; Mulongoy, K.; Persson, R. and Sayer, J. (1998). Harnessing Carbono Markets for Tropical Forest Conservation: Towards a More Realistic Assessment. CIFOR (Center for International Forestry Research), Indonesia. 27 pp.
(5) También se habla de países Anexo I, que es el listado de estos países que se definió en la Convención Marco sobre Cambio Climático.
(6) El MDL, de acuerdo al Artículo 12 del Protocolo, tiene el propósito de apoyar a los países no incluidos en el Anexo B (países en desarrollo) a lograr el desarrollo sostenible y apoyar a los países Anexo B en el cumplimiento de sus compromisos de limitación y reducción de emisiones de GEI.
(7) Dayal, P. (2000). Carbon Trading and Sequestration Projects Offer Global Warming Solutions. EM Feature. Pp. 15-24.
(8) Reuniones mundiales del organismo máximo de decisiones de la Convención Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, la cual fue suscrita por 165 países en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en el año 1992.
(9) Brown, S. (1999). Guidelines for Inventorying and Monitoring Carbon Offsets in Forest-Based Projects. Prepared for the World Bank.
(10) Sedjo, R. (1998). Harvesting the Benefits of Carbon “Sinks”. Washington DC. Resources for the Future. Pp. 10-13.
(11) Tipper, R. (1999). Carbon Offsets from Forestry Projects in Developing Countries. Report commissioned by the Department of the Environment Transport and Regions. ECCM, Edinburgh. 54 pp.
(12) Ver nota (11).
(13) 1 t de C equivale aproximadamente a 3.67 t de CO2.
(14) Enriquecimiento o plantación de reforzamiento.
(15) Ingeniería de Bosques (1976). Estudio de factibilidad proyecto industrial Sarao. I Inventario forestal. Plantea crecimientos medios para Bosque Siempreverde adulto para la Cordillera de la Costa de 6,2 - 12,9 m3/ha/año.
(16) El Proyecto FONDEF “Medición de la capacidad de captura de carbono en bosques de Chile y promoción en el mercado mundial” ha desarrollado capacidades y metodologías para medir y monitorear proyectos forestales de carbono.
(17) Donoso, C.; Lara, A. (1999). Silvicultura de los Bosques Nativos de Chile. Editorial Universitaria. Santiago, Chile. 421 pp.
(18) De Camino, R. (1999). Manejo de bosques naturales en América Latina (III) parte. Necesidad de una estrategia. Chile Forestal. 24(278): 47-50.
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