Durante los últimos meses se han generado discusiones vehementes en la opinión pública chilena en torno al sistema de gestión de residuos sólidos. Los temas principales en disputa son el cierre de algunos rellenos sanitarios, la seguridad de éstos últimos y las condiciones laborales de los empleados. Se han ido impulsando cada vez más proyectos de reciclaje por parte de diferentes entidades, como los municipios (por ejemplo, Ñuñoa, El Bosque), CONAMA, redes de organizaciones ciudadanas y de ONG (por ejemplo, La Chimba) e instituciones internacionales (KOLLEG, GTZ).
Asimismo, se está realizando un profundo intercambio entre científicos y actores de la gestión de residuos sólidos, lo que se refleja en las diferentes conferencias internacionales realizadas durante los últimos dos años: "Programa Gestión Participativa de Residuos Sólidos Domiciliarios" en Junio 2002, "Pasos Estratégicos para una Gestión Participativa de los Residuos Sólidos en la Región Metropolitana" en Noviembre 2002 y la "Expo Agua & Residuos" en Julio 2003.
Con el presente artículo se busca incorporar a esta discusión algunas experiencias internacionales y soluciones de best practise (mejor práctica). De este modo, tal vez se puedan extraer algunas conclusiones adecuadas para ser incorporadas en la gestión de residuos sólidos en Chile. En la primera parte, el artículo describirá el desarrollo de la gestión de residuos en Alemania y sus particularidades. La segunda parte se referirá a los problemas de la gestión de residuos sólidos en Chile. Finalmente, se indicarán algunas sugerencias para mejorar esta última.
El desarrollo de la gestión de residuos sólidos en Alemania:
Hasta fines de los años 70, la única forma de eliminar los residuos consistía en la deposición. Simplemente se depositaba todo tipo de residuos. Esta forma de eliminar los residuos sólidos causó una grave contaminación de los suelos y aguas (aguas freáticas, lagos), y se registraron daños ecotóxicos y a la salud que finalmente llevaron a graves perjuicios a la economía nacional. En aquel entonces, se temía que pudiéramos “hundirnos en la basura”, ya que se produjo un cuello de botella en las capacidades a causa de las condiciones geológicas y el nivel alarmante alcanzado en la contaminación.
Al principio, los esfuerzos apuntaban a mejorar la seguridad de los rellenos sanitarios y a perfeccionar las plantas de incineración de residuos sólidos, para que éstas últimas trabajaran en forma más limpia. Sin embargo, paso a paso se comprendió que la deposición no ofrece seguridad alguna a largo plazo. Se escucharon las primeras voces, exigiendo la implementación del principio de sustentabilidad en la gestión de residuos sólidos, es decir, la incorporación de la gestión de residuos en las formas sustentables de producción y consumo (crear la responsabilidad del producto en la industria y el comercio, y desarrollar una conducta de consumo orientada a la salud y el medio ambiente), así como el desarrollo de un paradigma orientado al flujo de materiales en el marco de la economía de residuos sólidos.
Los objetivos son los siguientes: en primer lugar, se trata de evitar la generación de residuos. Sólo cuando ello no es posible, se debe tratar de reciclar los residuos. Y recién, si el reciclaje tampoco es posible, se pueden depositar los residuos tras un tratamiento adecuado.
El desarrollo de una gestión sustentable que conserve los recursos naturales, marca dos etapas hasta la actualidad. La primera etapa abarca los años 1970-1986. En esta etapa surgió un movimiento intersectorial, que logró, en 1972, la aprobación por parte del parlamento de la Ley de Eliminación de Residuos. La misión de esta ley de organización y planificación consistía en estructurar los vertederos ilegales e incontrolados en su forma de operar (al principio de los años 70 existían alrededor de 50.000) y crear normas respecto a las competencias y responsabilidades relacionadas con la deposición. La siguiente tabla representa el desarrollo de los rellenos sanitarios y las alternativas de deposición:
Ir a Figura 1 (Fuente: Statistisches Bundesamt, 27-10-2000)
En el año 1986 entró en vigencia la Ley sobre Evitación y Eliminación de Residuos Sólidos, que exige minimizar la producción de residuos y reciclarlos. Se trata de una autorización legislativa, según la cual el gobierno tiene el derecho de promulgar instrucciones/reglamentos concretos. En este marco, se promulgaron posteriormente el reglamento de embalajes/envases, el reglamento de aceites usados, de solventes, de vehículos fuera de uso, etc.
En 1996 se inició la segunda etapa con la Ley de Economía de Ciclo. En esta etapa se identificaron y formularon las responsabilidades de las empresas. El objetivo es devolver los materiales auxiliares de producción al ciclo dentro de la misma empresa o a través de la cooperación entre diferentes empresas (producción limpia), y diseñar los productos de tal forma, que no impliquen un peligro toxicológico en relación al medio ambiente, ni en relación a la salud humana.
De este modo, se eliminó la separación existente hasta aquel entonces entre la responsabilidad de la producción y de la eliminación de los residuos, es decir, quien produce los residuos también es el responsable de su eliminación. Puede optar entre la minimización y el reciclaje de los residuos, por un lado, y la deposición, por el otro, pero esta última siempre significa mayores costos.
Lo importante en relación al reciclaje es que se exige una reutilización de alta calidad para evitar un downcycling.
El sistema de economía de ciclo consta principalmente de dos partes: por un lado, comprende una definición estandarizada a nivel de la UE de los residuos en cuanto a la clasificación de los mismos, el registro y el deber de comprobación (residuos destinados al reciclaje o residuos a eliminar: “peligroso”, “sujeto a control”, “no sujeto a control”). Por otro lado, el sistema define la responsabilidad que le compete al fabricante y al comercio en cuanto al producto. El objetivo es, diseñar los productos de tal forma que, tanto en la fabricación de éstos, como en su uso o consumo, se reduzca la generación de residuos sólidos y se asegure un reciclaje y una eliminación de los desechos compatible con el medio ambiente.
El hecho de que el fabricante siga siendo responsable incluso después de la venta del producto, se basa en el principio „quien contamina paga“; esta responsabilidad es regulada además en el marco del derecho de responsabilidad ambiental. Al mismo tiempo, se tiene en cuenta que el fabricante conoce mejor los posibles riesgos que implica su producción y sus productos, y que él mismo puede apreciar mejor las posibilidades de reciclaje.
La responsabilidad del producto significa que, antes de iniciar la producción y en el marco de su diseño, se deben determinar el tratamiento y la eliminación de los residuos, el sistema de ciclo, el desmontaje y la conservación del valor de los materiales. El hecho de que el volumen de los residuos domiciliarios no haya variado a pesar del incremento del consumo, comprueba que el sistema de economía de ciclo ha sido un éxito.
Ir a Tabla 1
Los efectos del surgimiento de la gestión de residuos sólidos en Alemania y su posterior conversión en una economía de ciclo integral son los siguientes:
- Una red de leyes y reglamentos
- Una red de organismos de control y autorización
- Compromisos voluntarios de la industria (responsabilidad del producto)
- Una conducta responsable frente al medio ambiente por parte de la ciudadanía (separación de residuos y, parcialmente, minimización)
- Economización de la eliminación de los residuos (cobertura de costes)
- Notable ahorro de recursos naturales primarios
- Una disminución radical de los peligros para el medio ambiente y la salud
- Generación de empleos calificados
- Surgimiento de nuevos rubros en el marco de la gestión de residuos sólidos (tecnología de plantas, controlling/monitoreo, logística, etc.)
El Estado, por sí solo, no hubiera logrado estos efectos y los enfoques tipo top-down hubieran provocado un enorme rechazo. La gestión de residuos que minimiza y recicla fue posible gracias al hecho de que los partidarios de una nueva gestión de residuos estaban representados en el Parlamento, el Gobierno, en la industria, la ciencia y en las organizaciones de consumidores. Además, estos partidarios, en su mayoria, tenían cargos de toma de decisión y estaban aceptados. Formaron una mesa de trabajo donde formularon los principios y objetivos. Luego, comunicaron los resultados de esta mesa de trabajo en sus respectivos ámbitos (es decir, en el Parlamento, los ministerios, gremios de la industria, organizaciones ecológicas, etc.), promoviendo sus ideas y recogiendo sugerencias para perfeccionar el sistema. En base a una gran aceptación participativa, se creó el sistema de gestión de residuos sólidos.
El objetivo de la Ley de Economía de Ciclo es lograr el reciclaje del total de los residuos domiciliarios hasta el año 2020 y cerrar los rellenos sanitarios para este tipo de residuos.
Gestión de residuos en Chile
En Alemania, el problema de los residuos sólidos era más bien de naturaleza ecológica y un problema de política de salud. En los años 70, diferentes científicos demostraron que los costes que se ocasionarían en caso de que se mantuviera el antiguo sistema de gestión de residuos sólidos, alcanzarían montos estratosféricos, lo que causaría graves daños a la economía nacional. Además, una parte de la industria se dio cuenta de que la gestión sustentable de residuos sólidos permite un alto valor agregado y apoyó el proceso.
En Chile, los residuos sólidos no constituyen un problema meramente tecnológico. De acuerdo a un estudio de la OPS cada habitante de Santiago “produce” 1,633 Kg. de residuos sólidos por día. Este mismo estudio indica además que la recolección de residuos alcanza el 100% (CONAMA sostiene que se alcanza casi el 100%). No obstante, tomando en cuenta la situación en las poblaciones, estas cifras parecen algo inciertas. Con todo, la recolección de residuos en Santiago es la más eficiente comparada con el resto de América Latina.
Las pocas empresas de reciclaje que existen en Chile, si bien trabajan en forma lucrativa, no pueden aprovechar todas sus capacidades debido a la gestión deficiente de residuos sólidos. Por lo tanto, en el año 2002, SOREPA se vio obligada a importar aproximadamente 48.700 t de papel usado (fuente OPS). La mayoría de los productos de SOREPA son exportados, lo que indica que aparentemente no hay una mayor demanda de productos reciclados en el mercado chileno, lo que se debe, entre otras, a la deficiente sensibilización de la población:
Ir a Figura 2 (Fuente: OPS/OMS 2003)
Se puede constatar que el sistema de gestión de residuos sólidos en Chile es deficiente en lo que se refiere a la acumulación de problemas ecológicos y de salud, así como respecto a un uso eficiente de los recursos naturales. Lo mismo se registra en el área social, generando dos problemas principales:
- En Chile existe un grupo de personas (10.000 aprox.) que se dedican activamente a la clasificación de residuos sólidos: los Recolectores Independientes (RI). Ellos recorren en bicicleta las calles de las ciudades, separando los materiales reciclables de los residuos (papel y cartón, vidrio, plásticos, lata). Luego venden este material a las empresas de reciclaje. Según las informaciones propias de los Recolectores Independientes, una persona logra recolectar diariamente entre 60 y 80 Kg. de papel/cartón, 10 Kg. de vidrio aproximadamente y 1 Kg. de latas (cifras entregadas por la Asociación Gremial de Recolectores Independiente). Estas cifras muestran claramente la importancia de los RI para la industria chilena, pero también para la sociedad. Pues estos residuos, que son llevados al reciclaje por los RI, no llegan a los rellenos sanitarios. Por ende, se disminuye el impacto ambiental y el riesgo de contaminación de los suelos, del agua y del aire. Es decir, se reduce el impacto toxicológico en el medio ambiente y la salud humana. Sin embargo, los RI trabajan en el sector informal, es decir, no tienen contrato laboral, ni previsión, ni derechos laborales, etc. Dependen plenamente de la “buena voluntad” de la política de precios que impone la industria de reciclaje. Todos los intentos de negociar los precios han fracasado ante la política de poder de estas empresas. Además, hay municipios que pretenden desplazar a los RI de su territorio. En vez de integrar y capacitar a los RI y transformar su trabajo en un moderno servicio, la vanguardia del reciclaje en Chile sufre la marginalización y discriminación a pesar de su importante labor para la sociedad, la economía y la ecología.
- En las comunas pobres, la gestión deficiente de residuos sólidos muestra un doble efecto negativo. La población de estas comunas vive en un entorno sucio, lo que aumenta los riesgos para la salud. Debido a su situación social, los habitantes, en su mayoría, no pagan impuestos para la recolección de los residuos. Por ende, son los municipios quienes deben correr con los costos de este servicio, lo que implica una fuerte carga para ellos. Por ejemplo, en el cinturón sur-oeste de Santiago, la recolección de residuos constituye la partida más importante de los costes de las comunas. El Bosque gasta aproximadamente el 70 % del total de sus ingresos en la recolección. Por ello, las comunas no tienen margen alguno para otras medidas en políticas sociales.
Los residuos constituyen también un problema económico. Debido a la deficiente gestión de residuos sólidos, la economía chilena pierde posibilidades de crecimiento e inversiones en el área de tecnología y ciencia; se mantienen las estructuras monopólicas, lo que impide la competencia de mercado. Ello, a su vez, impide el ingreso de otras empresas (nacionales e internacionales) al mercado y la creación de empleos calificados en el área de la gestión de residuos sólidos. Además, Chile pierde la oportunidad de transformarse en la vanguardia del reciclaje en América del Sur y de alcanzar una posición líder en esta área.
Pasos necesarios para lograr una gestión eficiente de residuos sólidos
Es importante que se reúnan los diferentes actores, se conozcan entre ellos y formulen objetivos comunes y de carácter obligatorio. De este modo, los actores pueden conocer todos los problemas y las diferentes facetas de la problemática de los residuos sólidos e identificar posibles áreas superpuestas. Para lograrlo es necesario que los diferentes actores se encuentren en la misma situación de partida, es decir, que dispongan de los mismos conocimientos. Por lo tanto, es importante realizar programas de capacitación y rondas de información para los diferentes actores, como por ejemplo, el aparato administrativo, los municipios, la industria y ONG.
Se debe impulsar la creación de un mercado para los productos reciclados, es decir, se debe incrementar la demanda de estos productos, lo que se puede lograr a través de dos medidas importantes. Por un lado, sensibilizar a la población en relación a la problemática medioambiental, y por el otro, el legislador debe procurar que haya una adecuada definición legal y una clara distribución de competencias administrativas.
El ejemplo de Alemania ha demostrado, que la gestión participativa de residuos sólidos es un modelo exitoso y que no se trata de un enfoque top-down. El éxito fue posible, ya que, gracias al trabajo de los grupos interesados, una gran parte de la población tiene una postura abierta y sensibilizada frente al tema; además, porque el parlamento, el aparato administrativo y parte de la industria reconocieron el problema y la necesidad de actuar.
Nombre de la organización: Kolleg für Management und Gestaltung nachhaltiger Entwicklung gGmbH Dirección: 3 Norte Nº 4751, Macul Ciudad: Santiago; Chile País: Germany Teléfono: 56-2-2725478 E-mail: tkloepping@yahoo.com Web: http://
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