Este artículo fue presentado al Congreso CARA "Hidrogeología y Manejo de Recursos Hídricos: Trabajando Juntos para el Futuro", efectuado del 9-11 Marzo del 2005 en Managua, Nicaragua. CARA (www.caragua.org) es la Red Centroamericana para el Manejo de los Recursos Hídricos.
Introducción
La gestión conjunta de los recursos superficiales y
subterráneos es una de las ideas básicas que preside la
Ley de Aguas del Reino de España y de la nueva política
de aguas de la Unión Europea. Sin embargo, su aplicación
práctica no se extiende por igual en todos sus países, ya
que la utilización coordinada de las distintas fuentes de agua
para satisfacer una misma demanda hídrica no es una
práctica común en las regiones del norte de Europa,
debido a la relativa abundancia de agua, mientras que en ciertos
países del sur, entre los que se incluye España,
sí se contempla una implantación paulatina de esta
técnica de gestión hídrica, que en el caso de la
administración hidráulica española se está
impulsando gracias a la realización y aplicación de un
programa estatal de estudios para la utilización coordinada de
recursos superficiales, subterráneos y no convencionales que se
extiende a 27 sistemas de explotación o aprovechamiento
hídrico. Estos sistemas de explotación se encuentran
integrados por 70 acuíferos (aproximadamente el 90% son de tipo
carbonatado), 71 embalses, 16 grandes infraestructuras de
conducción y numerosas instalaciones de tratamiento de aguas
residuales y desalación de agua de mar. En la presente
comunicación se analizan y describen los estudios realizados en
cinco de estos sistemas.
Metodología
La metodología que se ha utilizado responde a una serie de
acciones concatenadas que según Sahuquillo y Sánchez
González (1983) pueden concretarse en los siguientes apartados:
- Cálculo de las aportaciones (superficiales y
subterráneas) en régimen natural que registra el sistema
de recursos hídricos.
- Caracterización de las infraestructuras hidráulicas
referidas tanto al almacenamiento superficial (embalses) como al
subterráneo (acuíferos) y a las infraestructuras de
conexión entre elementos.
- Análisis de las posibilidades de utilización de
recursos no convencionales (aguas desaladas y aguas depuradas).
- Cuantificación de las demandas consuntivas y no
consuntivas.
- Modelación matemática, simulación de las
alternativas del gestión y cálculo de los índices
de garantía.
El programa que se ha utilizado para realizar la modelación
ha
sido el SIMGES (Andreu y Capilla 1993) que está diseñado
por la Universidad Politécnica de Valencia (España).
La operativa empleada en la modelación se ha estructurado
según tres etapas:
1) Simulación del actual esquema de gestión de los
recursos hídricos. Tiene por objeto detectar si el sistema
presenta fallos, la cuantía de los mismos y el lugar donde estos
se producen. También aborda la respuesta del sistema ante
distintas hipótesis de aumento o disminución de la
demanda incluyendo la satisfacción de un caudal ecológico
mínimo. Por último evalúa la presión que el
sistema ejerce sobre aquellos recursos hídricos que están
más directamente relacionados con espacios naturales de alto
interés medioambiental.
2) Simulación del sistema de recursos hídricos para
cada
uno de los elementos sobre los que se pretende o propone actuar. Se
analiza individualmente el efecto a que da lugar cada actuación
propuesta y se realiza un estudio comparativo de los resultados que se
obtienen. El número de simulaciones a que da lugar esta etapa es
muy elevado, puesto que se realiza una simulación para cada uno
de los elementos sobre los que se pretende actuar.
3) Realización de una serie de simulaciones que
contemplan
la integración, en un único esquema de
gestión, de varios o de todos los elementos que han
proporcionado buenos resultados en las simulaciones realizadas a lo
largo de la anterior etapa de modelación.
Sistemas hídricos analizados y resultados obtenidos
En todos los sistemas modelados se han simulado alternativas de
gestión que contemplan una disminución de la demanda
mediante cambios en las costumbres del consumidor y un uso más
eficiente de las distintas fuentes de agua mediante la
incorporación de mejoras técnica en los sistemas de
distribución de agua y modificación de las
técnicas de riego. En todos ellos también se ha
contemplado el uso en regadío de aguas residuales depuradas que,
como mínimo, han de recibir un tratamiento de tipo secundario.
En las alternativas de gestión que se han planteado sobre
algunos de los sistema se ha priorizado, frente a cualquier otro uso
del agua, el mantenimiento de caudales ecológicos en ríos
y manantiales. A continuación se describen brevemente los
sistemas hídricos analizados y los resultados que se han
obtenido:
a) Marina Baja (Alicante): Consta de dos pequeños embalses y de
varios acuíferos carbonatados que disponen de campos de pozos de
alta productividad (capacidad de bombeo instalada del orden de 600L/s a
800L/s según acuífero). El sistema tiene que suministrar
agua a una demanda de abastecimiento de unos 24 hm3/año y de
regadío de unos 31 hm3/año. Se trata de un sistema de
explotación que se caracteriza por incluir un gran centro
turístico (Benidorm) y una agricultura de alto rendimiento de
tipo monocultivo, por lo que la demanda es de tipo estacional con
grandes puntas en los meses de verano. Se ha visto, mediante el modelo
matemático que se ha realizado, que la regulación del
sistema mejora cuando dos de estos acuíferos bombean
directamente a cola de uno de los embalses, cuando se incrementa el uso
de las aguas residuales depuradas y cuando se regula el principal
manantial de la zona. Esta regulación lleva implícito el
uso esporádico de reservas, por lo que dicho manantial se
secará durante largos periodos de tiempo pudiendo afectar a un
paraje de singular belleza que existe aguas abajo. Para paliar este
efecto, durante las épocas en que el manantial se encuentre
seco, se bombea directamente al cauce del río parte del agua que
se extrae de los sondeos, y una vez que ésta ha atravesado el
paraje a proteger se rebombea la misma y se almacena en uno de los
embalses para su posterior uso.
b) Costa del Sol Occidental (Málaga): Este sistema se
caracterizan por incluir algunos de los centros turísticos
más importantes de España que presentan una demanda
urbana muy variable, tanto a nivel anual como interanual con cambios
muy significativos y difíciles de precisar en el número y
tipo de población a abastecer, una agricultura de alto
rendimiento y algunos espacios naturales protegidos de notable
interés ecológico y singular belleza. Esta
conjunción de actividades económicas e intereses
conservacionistas dificulta enormemente la gestión del sistema.
El volumen anual de demanda consuntiva que se tiene que satisfacer es
de 187 hm3. Para ello se dispone de tres fuentes de agua: embalses de
superficie, captaciones de agua subterránea y recursos no
convencionales (desaladoras y aguas residuales tratadas). El modelo ha
puesto de manifiesto que la regulación de los manantiales de
cabecera es una alternativa más económica y proporciona
un mayor grado de garantía que la construcción de algunos
de los embalses que están propuestos o en realización. No
obstante, cualquier aprovechamiento que se efectúe del agua
subterránea se ha de compatibilizar con el mantenimiento
hídrico de los espacios naturales protegidos.
c) Sierra de Baza (Granada): Se trata de un sistema rural situado en
una de las zonas más pobres de España. Hasta el momento
lo forma un único acuífero, aunque está prevista
la construcción de un embalse de 10 hm3 de capacidad con el
objetivo de garantizar los actuales cultivos y aumentar la superficie
dedicada al regadío en 500 ha. El acuífero se asienta
sobre un espacio natural protegido. El modelo indica que el embalse,
por si solo, no puede garantizar esta propuesta, por lo que se
precisará aumentar el actual bombeo de agua subterránea
para cubrir el déficit. No obstante, sólo se garantiza un
uso sostenible del acuífero, y la no afección al espacio
natural, cuando el aumento sea de 100 ha.
d) Vinalopó (Alicante): Se trata de un sistema hídrico
constituido casi exclusivamente por acuíferos, en su mayor parte
sobreexplotados desde la década de 1960, que aportan el 90 % de
los recursos que se consumen (123,3 hm3/a). El 54% del agua
que se regula en este sistema se consume dentro del mismo, mientras que
el resto se destina a atender demandas exteriores, que se localizan en
zonas costeras próximas sobre las que se desarrolla una
importante industria turística. De los 16 acuíferos
que forman parte del sistema, dos presentan un coeficiente de
explotación/recarga en torno al 600%, tres al 200% y dos al
150%, mientras que el resto se encuentran en una situación
próxima al equilibrio. Para solventar esta problemática
se va a incorporar agua al sistema, desde otra cuenca vecina
(Júcar) que dista 150 km, mediante un trasvase de 80 hm3/a a
caudal continuo durante seis meses al año (octubre a marzo). El
modelo realizado indica que la regulación y la garantía
del sistema mejoran con respecto a la situación actual, pero que
se podrían obtener todavía mejores resultados si se
hiciera uso de la capacidad de almacenamiento de los acuíferos
mediante recarga artificial de parte del agua transvasada, si se
sustituyera toda la demanda exterior al sistema por agua procedente de
la desalación que se captaría a través de sondeos
localizados a escasa distancia de la costa, y si se incrementara
el actual uso de aguas residuales tratadas, que es sólo del 8%,
hasta cubrir el 20 % de la demanda agrícola. En el caso de que
se contemplen todas las actuaciones anteriormente indicadas el bombeo
en los acuíferos disminuiría en 68 hm3/a y todos los
acuíferos que actualmente se encuentran sobreexplotados, salvo
uno, dejarían de estarlo, lo que no significa que se recupere el
nivel inicial que tenían estos acuíferos antes de que
comenzara su explotación, ni que vuelvan a descargar agua por
sus drenajes naturales en un corto espacio de tiempo. Los modelos que
se han realizado al objeto de analizar estos supuestos han puesto de
manifiesto la existencia de tiempos de recuperación muy
prolongados, de hasta 200 o más años en algunos
acuíferos, o la necesidad de incrementar notablemente el caudal
que se ha de recargar artificialmente. Este último
supuesto será preciso abordarlo a corto plazo, dados los
objetivos de la Directiva Marco Europea sobre el Agua (DMA) que
determina como objetivo prioritario la consecución del buen
estado cuantitativo y cualitativo de las aguas continentales, por lo
que será preciso trasvasar un mayor volumen de agua durante el
tiempo en que tarden en recuperarse los acuíferos. Una vez
logrado este objetivo se podrá programar una explotación
de los mismos compatible con el concepto de uso sostenible
e) Quiebrajano-Víboras (Jaén): Se trata de un sistema
formado por 15 acuíferos y 2 embalses construidos cada uno de
ellos sobre un río distinto. El vaso de uno de ellos está
sobre el Trías salífero por lo que se contamina el agua
en él almacenada, que procede de una serie de acuíferos
localizados en su cabecera, precisándose el uso de una
desaladora. El otro embalse está construido sobre una cerrada
permeable y da lugar a filtraciones que recargan un acuífero. El
modelo matemático indica que desde un punto de vista
económico y medioambiental es mejor esta recarga indirecta, y el
posterior bombeo del acuífero, que la impermeabilización
del embalse, ya que la recarga que se produce a partir del embalse
contribuye a incrementar el caudal drenado por el acuífero, que
a su vez favorece el mantenimiento del caudal ecológico del
río en tramos y épocas de especial interés
medioambiental, por otro lado es factible aprovechar aguas abajo este
excedente de caudal a través de otras obras de regulación
. Por lo que respecta al otro embalse es preferible el uso directo
mediante bombeo de los acuíferos de cabecera que el
almacenamiento del agua en el embalse y su posterior desalación,
ya que la calidad del agua para abastecimiento urbano es mucho mejor.
No obstante, esta operación puede conllevar afecciones en
algunos manantiales y tramos de ríos de especial interés
ecológico, que se solventarían mediante la
programación de operaciones de recarga artificial
acuíferos, y mediante la regulación a través de
sondeos, y posterior vertido de parte del agua bombeada en los
acuíferos a los ríos, de algunos de los manantiales.
Referencias
Andreu, J. y Capilla, J. 1993. El modelo de gestión de
cuencas
SIMGES. In:Andreu J (ed.) Conceptos y métodos para la
planificación hidrológica. CIMNE. Barcelona. 298-321.
Sauquillo, A. y Sánchez González, A. 1983.
Metodología para la realización de estudios de
utilización conjunta de aguas superficiales y aguas
subterráneas. Boletín de Informaciones y Estudios, 43,
1-95.
Nombre de la organización: Instituto Geológico y Minero de España (IGME) Dirección: c/ Ríos Rosas 23 Ciudad: Madrid Código postal: 28003 País: Spain E-mail: jm.murillo@igme.es Web: http://www.igme.es
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