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22  octubre  2004

Evaluando el ambiente

Este artículo bosqueja el estado actual de la evaluación y monitoreo ambiental en América Latina. Da una mirada al progreso relativo hecho por ejemplo en México desde la evaluación del OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico) . Como el mismo informe indica, sin embargo, mucho queda por hacer, y el artículo considera algunos de los problemas básicos que necesitan ser solucionados. Más participación pública es claramente requerida y algún camino se vislumbra en por ejemplo Comité Consultivo Público Conjunto (CCPC) asociado con TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) que este año celebra su 10° aniversario


“El dióxido de carbono y el dióxido de sulfuro han disminuido en la gran ciudad de México en tanto que la calidad del aire urbano ha mejorado. Los niños pequeños sufren menos ahora de enfermedades respiratorias agudas.” Así informó la OCDE (Organización en su evaluación ambiental de México, publicado en Octubre del 2003. Sin embargo, la contaminación del aire sigue siendo una amenaza seria para la salud pública. Rápidos aumentos en la población y economía de México están poniendo presiones masivas en el medio ambiente, incrementando contaminación y agotando recursos naturales. El informe de la OCDE sobre el desempeño ambiental de México hace 61 recomendaciones concretas para ayudar a mejorar el medio ambiente del país. Obviamente la evaluación y el monitoreo ambiental tienen que continuar. Y, con mayor participación pública.

¿Cuál es el propósito de la evaluación ambiental? El Acta de Evaluación Ambiental Canadiense (http://www.ceaa.gc.ca/010/basics_e.htm) incluye más detalles sobre “lo básico” en evaluación ambiental) dice: Hay dos propósitos principales de la evaluación ambiental: minimizar o evitar efectos ambientales adversos antes de que ocurran e incorporar factores ambientales en el proceso de decisión.”

El proceso de decisión requiere de dos conjuntos de actores principales—expertos y el público en general. Ellos tienen que interactuar y cooperar tanto como sea posible, ayudados (u obstaculizados) por los políticos. De modo que otro aspecto principal de la evaluación ambiental, tanto causa como efecto, es la participación pública. Sin embargo una gran parte de la evaluación ambiental tiene que ser desarrollada por especialistas, no hay necesidad de decirlo. El Millennium Ecosystem Assessment (MA), por ejemplo. El MA fue iniciado por el Secretario-General de la ONU Kofi Annan en Junio del 2001. Es “un programa de trabajo internacional diseñado para satisfacer las necesidades información científica de los que toman decisiones y del público con respecto a las consecuencias del cambio del ecosistema para el bienestar de los seres humanos y las opciones para responder a esos cambios.” Un proceso de evaluación modelado en el MA se repetirá cada 5–10 años.

El MA sintetiza información de la literatura científica, conjuntos de datos y modelos científicos, y hace uso del conocimiento del sector privado, practicantes, comunidades locales y pueblos indígenas. (El MA ve la necesidad de no ignorar el conocimiento local: “En respuesta a lecciones de evaluaciones internacionales previas y a la luz de las características únicas de los ecosistemas y su manejo, el MA fue diseñado como una evaluación a multi-escala y ha establecido mecanismos para incorporar información y conocimiento de fuentes no revisadas por pares (non-peer-reviewed) incluyendo conocimiento local y tradicional.” Como una evaluación de escala múltiple, el MA consiste de “evaluaciones interrelacionadas llevadas a cabo a escala local, cuencas, nacional, regional y global.”

Con ese rango de evaluaciones, toda clase de especialistas es requerida, como es también la revisada por pares (peer-reviewed). Los planificadores de escenarios por ejemplo: “La ecología tiene muchos métodos para desarrolla una comprensión del futuro. Estas incluyen predicción, pronóstico y proyección—cada una con metodologías únicas, certezas y guías para estimar probabilidades. Usando estos métodos, sin embargo, a menudo descuidamos la posibilidad de situaciones nuevas, sorpresas y cambios de régimen, una falta de visión que puede conducir a fallas de gestión costosas. La planificación por escenarios puede ser usada en este contexto para darle mejor forma al proceso de decisión.”

Todo un rango de enfoques es requerido, para poner a punto “la estructura de escala múltiple” de la que MA habla: “Muchas de las más agudas necesidades de información identificadas por los usuarios de MA son holísticas fundamentalmente: Cómo podría el manejo ambiental contribuir a aliviar la pobreza? Qué efectos tendrá la creciente contribución humana a los ciclos globales del nitrógeno en los ecosistemas y el bienestar humano? Preguntas como estas no pueden ser respondidas por evaluaciones sectoriales y no pueden ser respondidas a una única escala; requieren de una estructura de escala múltiple integrada como la del MA. Pero si es fácil identificar la necesidad para tal evaluación, es un asunto totalmente diferente el cómo realmente llevarla a cabo.

Y quién la llevará a cabo? Mucha de la evaluación ambiental debe por necesidad ser conducida por profesionales. Consultores especialistas tales como el Tellus Institute en Boston y sus asociados, el Stockholm Environment Institute, preparan estudios con títulos como por ejemplo “Evaluación de Benchmarking como un enfoque para establecer líneas bases para el Mecanismo de Desarrollo Limpio.”

Otras iniciativas profesionales incluyen, en Canadá, el fruto de asociaciones entre Environment Canada del gobierno federal y la Ordre des Comptables Agrées, de Quebec. Su publicación, Guía introductoria para la auditoría contable ambiental, se dirige a “todos los profesionales ambientales: biólogos, ingenieros, químicos, contadores o abogados. Es una herramienta práctica para mejorar el manejo de los asuntos ambientales con que se encuentran las empresas.” Les dice como “aprovechar mejor sus recursos, calcular el impacto de sus actividades de prevención de contaminación.” Da ejemplos de empresas canadienses que demuestran varios aspectos de contaduría ambiental, manejo ambiental, cómo informar desempeño ambiental y ciclo de vida, y una malla de evaluación para analizar el balance ambiental de una empresa.

El mundo de los negocios está muy interesado en captar el Mercado creciente de consumidores que buscan bienes y herramientas que sean responsables ambientalmente. Para tomar un solo ejemplo: Neenah, una subsidiaria de Kimberly-Clark, ayuda a las empresas en el sector de pulpa y papel a medir su desempeño ambiental. Su Cuenta de Ahorros Ambientales ayuda a “organizaciones a medir sus esfuerzos para reducir su huella ambiental, gracias a una herramienta útil de Neenah Paper. La herramienta ESA ayuda a empresas a calcular los ahorros ecológicos— en árboles, agua, gases de invernadero y energía — de usar papel reciclado. Está certificada por el Forest Stewardship Council U.S, que dice que de esta manera “los consumidores apoyan un manejo forestal que no sólo es apropiado ambientalmente pero también beneficioso socialmente y económicamente viable.”

Trasladándose a Inglaterra, una organización de investigación que provee datos ambientales sobre empresas y sectores, en términos financieros, a empresas y gerentes de fondos, Trucost, también hace un montón de trabajo con y para la Agencia Ambiental del gobierno. Evaluación implica comparación, por lo tanto competencia y por lo tanto finanzas, así que es en esto que Trucost se especializa. Provee un medio a las empresas y organizaciones “para medir, manejar y comunicar su desempeño ambiental, usando datos que son recolectados en forma rutinaria por todas las organizaciones económicas ….” Trucost “toma cuentas financieras y divide los costos en: recursos naturales, recursos humanos, recursos manufacturados, finanzas e impuestos. Cada categoría es evaluada inicialmente por cualquier uso potencial de recursos naturales (bienes y servicios ambientales). La evaluación posterior determina si este uso fue llevado a cabo de un modo ambientalmente sostenible. Este uso es entonces monetizado, usando técnicas de valuación determinada por el Panel Consejo de Trucost formado por académicos líderes, y recombinado para producir una evaluación total Truecost.”

Pero como uno de sus informes más importantes señala, aun hay problemas: ejemplo “el hallazgo más importante fue – lejos-- que los niveles totales de reporte no estaban claramente relacionados con la diferente escala de impactos ambientales a través de los sectores…. Podría ser más lógico si las empresas con el mayor impacto ambiental -- más que la mayor capitalización del mercado-- revelaran más…”

Se requiere mayor participación pública

Documentos tales como el Acuerdo de Cooperación ambiental Canadá-Chile, de 1997, (http://www.conama.cl/chile-canada/) habla de la necesidad de mayor participación pública en la evaluación y monitoreo ambiental.. La ONU y otros organismos internacionales hacen frecuentemente referencia similares, a ‘desarrollo de capacidad’, etc.

Algún estímulo es provisto por el Comité Consultivo Público Conjunto (CCPC). El TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) celebra su décimo aniversario este año. El CCPC, un cuerpo compuesto por 15 voluntarios, 5 ciudadanos de cada uno de los países miembros del TLCAN, tiene por tarea promover cooperación continental en la protección de ecosistemas y desarrollo económico sostenible y asegurar la participación pública en la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA). Aconseja al CCA y Secretariado radicado en Montreal. Los últimos 10 años CCPC ha sostenido muchas reuniones, hecho muchas recomendaciones y producido numerosos informes sobre el progreso de la cooperación ambiental en Norteamérica. (Fue establecido a través del Acuerdo sobre Cooperación Ambiental (ACAAN)—un acuerdo lateral del TLCAN. Su trabajo consultor comprende el manejo de sustancias químicas en Norteamérica—tal como la iniciativa que puso fin al uso del DDT en México, los efectos de los contaminantes en la salud de los niños, asuntos relativos a la calidad del aire, impactos de las provisiones del Capítulo 11 del TLCAN en la inversión, consideraciones sobre la presencia del maíz transgénico en México, y defensa de la integridad del proceso de presentación de los ciudadanos establecido por el ACAAN, entre otros.

Más recientemente, CCPC escribió a los ministros de comercio exterior y medio ambiente de los tres países urgiéndolos a sostener una reunión conjunta trilateral , como es provisto en el ACAAN. La sociedad civil has estado hace tiempo pidiendo por tal reunión, pero hasta ahora la idea ha sido encontrada con rechazo sistemático por los tres países.

A través de CCPC, los ciudadanos de Norteamérica han resaltado la importancia del acceso a la información de la agenda gubernamental, tanto como los modos de incorporar las opiniones de los ciudadanos en el propio trabajo del CCA. Los comentarios del CCPC proveen modos de mejorar la efectividad del CCA. Uno en el alcance de las Presentaciones de los Ciudadanos [relacionado con el Artículo 14 del ACAAN] y otro sobre el informe experto independiente de la comisión sobre el maíz transgénico [bajo el Artículo 13] son de especial significación para los mexicanos. Ningún otro acuerdo internacional incluye provisiones similares para la transparencia e involucración pública. En México, estas han creado un espacio para la participación pública no conocido, por lo tanto aumentando la legitimidad de la participación pública en las políticas ambientales.

Queda tanto por hacer. Volviendo a la evaluación ambiental de México hecha por la OCDE, señala entre otros problemas, que “La inversión en infraestructura para el agua está a la mitad de lo que se necesita, sólo 25% de las aguas residuales es tratado y las descargas industriales son por la mayor parte no tratadas.”

Sin embargo, el informe continua, “México tiene ahora un sólido marco legal e institucional que está empezando a tener resultados positivos.” “Para estimular una mayor implementación, la OCDE recomienda que México mejore la ejecución y los fondos para estas políticas ambientales e integre los temas ambientales en las políticas sectoriales… (tales como en la agricultura, energía y transporte.)”

Cómo se puede hacer esto sin un aumento de la participación pública es poco claro. Para que la evaluación ambiental avance se requiere que las diversas partes interesadas se involucren.

*Dr. Craig es un escritor que vive en Quebec. Fué corresponsal en Buenos Aires para the Guardian y otros diarios ingleses. Después escribió su Ph.D. thesis, en Manchester, sobre la política del desarrollo.


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