A pesar de las conversaciones acerca del cambio climático, la seguridad energética pareciera mantenerse en el tope de la lista de prioridades de muchos países: ¿Qué otra cosa, si no, hace que EE.UU., Australia, Canadá y otras naciones echen pie atrás con el Protocolo de Kyoto?
Esta tendencia fue mostrada muy recientemente en la cumbre G8 en San Petersburgo, en julio de 2006: la agenda para las ocho naciones más industrializadas del mundo destacaba: la seguridad energética, el estado crítico de las negociaciones comerciales globales, enfermedades infecciosas, educación y medidas anticorrupción. Un vocero IDAT(1) (Internacional de Amigos de la Tierra), por ejemplo, atacó a la cumbre por tomar “un giro en 180 grados” respecto de los temas climáticos: “A pesar de los llamados a tomar acciones en contra del cambio climático, prefirió tomar propuestas regresivas para inversiones de proporciones en hallazgos de nuevas reservas de gas y petroleo, un aumento en la capacidad refinadora de petróleo y una mayor dependencia en el poder nuclear”.
“La política es todo acerca de acuerdos o desacuerdos sobre asignaciones de recursos y prioridades”. Meter Tertzakian, un analista emergente de Calgary que pertenece a ARC Financial Corporation, arguye en su libro recientemente titulado “A Thousand Barrels a Second" que “nosotros hemos entrado a un mundo multipolar en el que la energía es la fuente primaria de tensiones globales”. Renfrew Christie, un científico social sudafricano, mira hacia delante el siglo 21, temeroso de que sea para África “una centuria de batallas por petróleo”.
Entonces ¿Qué es lo que la comunidad internacional ha estado haciendo? Una gran parte ha sido establecer lo que ha sido denominado el “el pacto del carbón”. En el XII Foro Regional ANAS
(2) (Asociación de Naciones Asiáticas del Sureste) llevado a cabo en Laos, en julio de 2005, los EE.UU., Australia, China, India, Japón y Corea del Sur anunciaron la creación de una nueva Sociedad Asia-Pacifico(3) (SAP) sobre el desarrollo limpio, la seguridad energética y el cambio climático. (Estos seis países son los mayores productores de gas invernadero del mundo, contando con alrededor de un 50% de las emisiones globales de GI(4)).
La declaración sobre la visión de la SAP dice “la sociedad colaborará para promover y crear un ambiente que permita el desarrollo, la difusión, el diseminación y la transferencia de tecnologías y practicas, existentes o emergentes, rentables y limpias, así como para alcanzar resultados prácticos”. Pero China está en la sociedad porque quiere mejoras tecnológicas, tales como mayor eficiencia, captura y almacenamiento de carbón, etc., para permitirle continuar quemando carbón. Como comenta Antoaneta Bezlov, en AsianTimesOnline:
“…a pesar de poner su peso detrás del tratado de Kyoto, Beijing ve pocas soluciones a corto plazo que vayan más allá de poner en marcha nuevas plantas termoeléctricas (5) para satisfacer crecientes demandas de energía. China esta planeando 562 nuevas plantas termoeléctricas –casi la mitad del total de plantas que se espera poner en marcha en todo el mundo para el año 2012, cuando la primera fase del Protocolo de Kyoto finalice -. Tal es el alcance de la expansión de plantas energéticas que el aumento de las emisiones de GI de China en los años venideros podría muy bien hacer ver diminuta la reducción en 5% de las emisiones requeridas bajo Kyoto durante el periodo 2008-12.
Partiendo porque las emisiones de dióxido de carbono de China están aumentando más rápido que las de cualquier otro país del mundo. En 1990, China contaba con alrededor del 10.5% de las emisiones de dióxido de carbono mundiales. Esa cifra se elevó a un 12.7% en 2001 y es ahora la segunda sólo sobrepasada por EE.UU., cuyo 25% de las emisiones China es muy probable que lo alcance dentro de unas pocas décadas.
De acuerdo a Liz Bossley, CEO del Consilience Energy Advisory Group Ltd (CEAG), Directora del London Climate Change Services (LCCS) group y principal autora del libro “Climate Change and Emissions Trading: What Every Business Needs to Know” :
“A pesar de la retórica, el SAP podría venir a ser una alternativa más simple para los MDL e Implementación Conjunta de Kyoto. El proceso de aprobación para los proyectos MDL e Implementación Conjunta ha probado hasta ahora ser largo y burocrático, en parte debido al subfinanciamiento de la mesa ejecutiva relevante de la ONU. La SAP podría ser caracterizada por algunos y algunas como la ganancia de EE.UU. y Australia del lado bueno de la transferencia de tecnología limpia y el comercio internacional que la acompaña, sin la burocracia de MDL e Implementación Conjunta y sin tener que comprometerse a reducciones especificas de gases invernadero.
¿Está la SAP en oposición a Kyoto o es complementaria a él? Aún es difícil estar exactamente seguro, pero analistas experimentados tales como Steina Andresen del “think-tank” noruego CICERO (Center for International Climate and Environmental Research)(6) retorna a la seguridad energética o al argumento de crecimiento económico:
Ningún país, piensa él, “está dispuesto en la práctica a abandonar el crecimiento económico para reducir el problema climático. Nosotros deberíamos mantener una postura hacia esta iniciativa –la SAP- porque sin importar qué, nosotros no podemos ignorar a los EE.UU. o los países en desarrollo más grandes, en el caso que estos últimos optaren por seguir otras vías más que la del régimen climático tradicional. Una intrigante posibilidad es la combinación del fuerte énfasis en tecnología en la Sociedad Asia-Pacifico y la negociación de emisiones en el Protocolo de Tokio…la sociedad es definitivamente una alternativa no viable para el proceso establecido. Podría muy bien venir a ser un suplemento en el largo plazo, y hay también indudables elementos cosméticos.
Sin importar, es probable que en ninguno de estos dos foros, la SAP y el Protocolo de Kyoto, se decida la suerte del clima. Simplemente no hay como evadir el hecho que el problema del clima es, para muchos actores claves, un “hermano menor” comparado con los asuntos de envergadura conectados a energía, seguridad, crecimiento económico y comercio.
Sin embargo, en el ínterin, ¿Qué es lo que los países en desarrollo pueden esperar en el frente MDL? CICERO tiene algún optimismo: aclaró en junio de este año que los MDLs tienen el potencial de reducir la fuga de carbono en alrededor de tres quintos.
Pero de regreso a la competición de China – la cual esta emergiendo rápidamente como el mayor jugador mundial del mercado MDL: en mayo de este año un total de 46 proyectos chinos habían recibido la aprobación del MDL – ellos representan más de un 30% de las reducciones de emisiones certificadas (CERs)(7) esperadas por las iniciativas del MDL este año.
“Estadísticas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático muestran que China esta emergiendo como un jugador principal por volumen, sobrepasando a India y Brasil como los mayores suministradores de CERs al mercado”. El actual portafolio de proyectos del país cubre un amplio rango de áreas, incluyendo energía renovable, energía eficiente, disposición y manejo de residuos, recuperación y utilización de metano y reducción de emisiones de trifluorometano (HFC-23). La construcción de infraestructura de energía eólica por sí sola constituye un 45% de todos los proyectos. Sin embargo, éste es el porcentaje de proyectos. Cuando uno mira los porcentajes de las CERs generadas es claro que la energía eólica solo generará una pequeña proporción. El 90% de las CERs ganadas por China, actualmente en curso, vendrán sólo de 4 proyectos FHC.
Otra razón para no venir a ser muy entusiasta del MDL y China, acota Worldwatch, es que China, que ahora funciona como un taller del mundo y una casa de la industria más pesada del mundo, obtiene el 65% de su energía por medio de la quema de carbón. En consecuencia, como sus planes son cuadruplicar su ingreso nacional entre el 2002 y el 2020, también intenta doblar su consumo de energía para alcanzar esto. Es verdad que los chinos tienen un plan de promoción de energía renovable el cual prevé un incremento en las cuotas de renovables de un 7% a un 15% hasta el 2020, sin embargo, mucho del incremento en el suministro de energía vendrá de la quema de carbón. “El cambio climático no es una alta prioridad en China – el MDL es solo una herramienta útil para que los chinos tengan recursos extra para manejar los severos problemas de suministro de energía.”.
El respetado centro ambiental británico, el Tyndall Institute, expresa, además, su preocupación por algunos de los efectos más que probables de los MDLs en Latinoamérica: “mientras la inversión en secuestro de carbón y acercamientos basados en el mercado son atractivas para inversionistas de países desarrollados y gobiernos de países en desarrollo, los resultados y los prospectos son menos atractivos para la gente local. A las voces marginadas – las mujeres, las personas sin tierra y las personas con pobre educación – rara vez se les da prominencia en los proyectos, y cualquier operación comercial que involucra riesgo, incertidumbre y futuros, más que presentes, beneficios es muy probable que sea una posterior desventaja para esas personas. Esto tiene importantes implicaciones para la igualdad local y el desarrollo sustentable.”.
N del T.:
(1) IDAT: acrónimo traducido del original inglés FOEI (Friends of the Earth International).
(2) ANAS: acrónimo traducido del original ingles ASEAN (Association of Southeast Asian Nations).
(3) SAP: acrónimo traducido del original ingles APP (Asia-Pacific Partnership).
(4) GI: acrónimo traducido del original inglés GHG (Greenhouse gas)
(5) Se refiere plantas con suministro de carbón.
(6) Centro para la Investigación Ambiental y el Clima Internacional.
(7) Certified emission reductions.
*Dr. Craig es un escritor que vive en Quebec. Fué corresponsal en Buenos Aires para the Guardian y otros diarios ingleses. Después escribió su Ph.D. thesis, en Manchester, sobre la política del desarrollo.
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