Member Sign in
Not a member Sign up
About usOur Services   Contact us   
Statement by Mr. Jose Luis Machinea, Executive Secretary of the Economic Commission for Latin America and the Caribbean, on the Panel "Climate Change: The Challenges to Latin America and the Caribbean"
CEPAL/ECLAC
2008-06-27 16:52:40.0

Latin America and the Caribbean are highly sensitive to the impacts of change climático. Entre the main factors identified with this vulnerability are variations in temperature and precipitation, that have already had severe effects such as floods, tropical storms of great intensity, droughts and landslides, consequences in terms of loss of life, economic, social and environmental issues for countries in the region.

The future climate scenarios indicate that this vulnerability could increase if deterioration of natural systems trends continue growing in the region. The origins of this deterioration lie on the overexplotation, the vast inequality and limited governance on the environment.

We believe that it's time to meet the new conditions of development by climate change, precisely because the region is beginning to leave behind decades of instability and slow growth. We must adapt our public finances and our patterns of investment to the new environmental, create insurance and other mechanisms to mitigate risk, minimize losses and to seize opportunities to correct what is necessary. We must also avoid the socialization of private losses through private finances, in order to preserve the economic health and stability of the region's governments.

Share Send email
Tools Sponsored by

Sra. Ana Lya Uriarte, Ministra de Medio Ambiente de Chile,Sra. Hon. Steve Chadwick, Ministra de la Conservación de Nueva Zelanda, Dr. Roberto Dobles, Ministro de Ambiente y Energía de Costa Rica,Señor Nigel Fyfe, Embajador de Nueva Zelanda,Señor Jan Ruge, Embajador de Costa Rica,Señoras y Señores,

Quisiera empezar agradeciendo la presencia de todos ustedes y darles la más cordial bienvenida a la CEPAL. Me complace especialmente tener con nosotros a tan distinguidas autoridades que nos honran con su presencia en el día de hoy.

El tema que nos convoca, el cambio climático, es un fenómeno que nos afecta a todos, y nos obligará a cambiar muchas prácticas diarias. Es ineludible que todos contribuyamos a reducir la emisión de gases de efecto invernadero y a mitigar los efectos del cambio climático, aplicando el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.

Permítanme aprovechar esta ocasión para destacar algunos elementos que caracterizan el cambio climático en nuestra región:

América Latina y el Caribe es altamente sensible a los impactos del cambio climático.

Entre los principales factores que se identifican con esta vulnerabilidad están las variaciones de la temperatura y de las precipitaciones, las que ya han tenido efectos graves tales como inundaciones, tormentas tropicales de gran intensidad, sequías y deslizamientos, con consecuencias en términos de pérdidas de vidas, económicas, sociales y ambientales para los países de la región.

Además, se han observado en los últimos años cambios en los ecosistemas, pérdida de biodiversidad y el derretimiento de los glaciares de las zonas andinas, afectando a las comunidades que dependen de sus servicios ambientales.

Los escenarios climáticos a futuro indican que esta vulnerabilidad podría incrementarse de continuar con las tendencias de creciente deterioro de los sistemas naturales de la región, deterioro que tiene origen en la sobreexplotación, la gran desigualdad y la limitada gobernabilidad en materia ambiental.

Sólo para mencionar un par de ejemplos de los impactos económicos del cambio climático, recuerdo que, en ocasión de la celebración de los 60 años de la CEPAL, el ex presidente de Costa Rica, José María Figueres, mencionó, como uno de los ejemplos de las consecuencias económicas del calentamiento global, el deshielo ártico, que implicará un importante acortamiento de las distancias entre Europa y Asia y la caída de la rentabilidad del canal de Panamá.

Otro ejemplo es la pérdida de los hielos andinos que tendrá consecuencias negativas para la agricultura, la ganadería, la minería y la vida de nuestras ciudades. Nos preocupa que, en un futuro mediato, ciudades como Lima o La Paz tengan serias restricciones de agua; también para este tipo de situaciones debemos prepararnos económicamente.

Las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de ALC

En el año 2004 las emisiones de ALC representaron solamente el 10% de las emisiones GEI a nivel mundial. Tan solo África emite menos en términos absolutos. Sin embargo, si se consideran las emisiones per cápita, América Latina aparece por encima del promedio de África y Asia (aunque menos que China), con 3 toneladas por persona. Además, en términos de producto, el incremento en los últimos 15 años ha sido del 20%.

Si tomamos en cuenta las emisiones por uso de energía fósil para la generación de electricidad, se destacan por su alta proporción en relación con el PIB países como México, Chile, la República Bolivariana de Venezuela y Trinidad y Tobago. Si consideramos el transporte, vemos que varios países como Brasil y Perú han aumentado su parque automotor en los últimos 6 años más de un 40%, y nada hace pensar que esta tendencia disminuirá.

Además, la región es altamente competitiva en las llamadas “industrias ambientalmente sensibles” o de alta intensidad energética y contaminante, como la minería, la industria productora de pulpa celulósica y papel y la industria química, que se han ido asentando en la región gracias a la inversión extranjera, particularmente en América del Sur. Obviamente las tecnologías en estas áreas han hecho importantes progresos en los últimos años, por lo que importa no sólo en qué sector se invierte sino también con cuál tecnología se lo hace.

En el último informe de CEPAL sobre la inversión extranjera en América Latina y el Caribe, se comprueba que entre las principales empresas inversoras aparecen, junto con las que generan servicios, las empresas que construyen carreteras, las que generan electricidad, y las mineras, metalúrgicas, petroleras y automovilísticas.

En un mundo con restricciones en carbono, los países de nuestra región deberían comenzar a exigir tecnologías similares a las que se requieren en el mundo desarrollado. De la misma manera, en el informe sobre inversión extranjera también se menciona la creciente experiencia de empresas latinoamericanas en inversiones en el exterior. Una parte importante de ellas invierten en países desarrollados y en sectores de uso intensivo de energía (como cemento y acero) y, por lo tanto, están sujetas a las mismas restricciones en sus emisiones que las empresas de esos países. Esto apunta a la viabilidad de que estas empresas apliquen en sus países de origen las mismas medidas que en los países de destino; es decir, algunas de nuestras empresas son capaces de adaptarse a políticas y regulaciones más estrictas si se dan las condiciones adecuadas.

América Latina tiene una particularidad. Sus bosques y suelos, en lugar de sumideros, se comportan como fuentes netas de emisiones, porque se siguen perdiendo bosques y su frontera agrícola y pecuaria se sigue expandiendo. Estas emisiones corresponden a cerca del 20% del total1 y en algunos países el porcentaje es mayor, por ejemplo en México, donde alcanza un 30%, y en Brasil, donde las emisiones por deforestación representan alrededor del 60% del total, aunque es importante recordar que Brasil tiene una matriz energética basada sobre todo en fuentes hidroeléctricas.

A las emisiones de la deforestación se suman las emisiones por pérdidas de suelos, el uso de fertilizantes nitrogenados y el incremento del metano proveniente del ganado, que no se contabiliza en escala internacional, pero que igualmente contribuye al efecto invernadero.

La mitigación del cambio climático sobre la base de la preservación o restauración de la cubierta vegetal ha sido postergada o limitada en los mercados de carbono durante muchos años y es precisamente en este ámbito en que América Latina y el Caribe podrían hacer contribuciones importantes. Hay creciente conciencia de ello pero debe acelerarse la creación de los incentivos económicos adecuados.

Si se utilizaran más intensamente las reducciones de emisiones por degradación y deforestación, veríamos que las metas de reducción a las que podrían aspirar los países con compromisos obligatorios serían mucho mayores para el siguiente período de cumplimiento e incluso económicamente accesibles. Además, estas reducciones combinan dos objetivos ambientales globales: la protección del clima y la de la biodiversidad; por esta razón, en CEPAL estamos trabajando en el estudio de los costos de oportunidad de la conservación de bosques, a fin de prestar apoyo en la creación de este nuevo mercado.

La combinación de alternativas disponibles, como energías renovables, bioenergías, reducción de emisiones por degradación y deforestación, entre otras, junto con una idea revisada de modernidad urbana, que favorezca más los medios de transporte colectivos, podría ayudar a que globalmente podamos pensar en un cambio de paradigma

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos (IPCC). 3 menos dependiente de las energías fósiles y que, además, genere nuevas oportunidades económicas para el desarrollo.

Quisiera terminar estas palabras con tres comentarios:

En primer lugar, creemos que es el momento de hacer frente a los nuevos condicionantes del desarrollo que conlleva el cambio climático, precisamente porque la región esta comenzando a dejar atrás las décadas de inestabilidad y lento crecimiento. Debemos adaptar nuestras finanzas públicas y nuestros patrones de inversión a la nueva normalidad climática, crear seguros y otros mecanismos de mitigación del riesgo, minimizar las pérdidas y aprovechar las oportunidades para corregir lo necesario. Debemos también evitar la socialización de las pérdidas privadas a través de las finanzas públicas, con el fin de preservar la salud económica y la estabilidad de los gobiernos de la región.

En segundo lugar, si no tomamos las medidas de adaptación necesarias, el cambio climático, y, debemos agregar, el alza del precio de los alimentos, pueden llevarnos a un agravamiento de la pobreza y a dificultar el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio.

Finalmente, quisiera terminar diciendo que hay varios esfuerzos en curso para evaluar la magnitud y la ruta del impacto del cambio climático sobre nuestras economías. La CEPAL participa en los estudios de México, Centroamérica y el Caribe. Hay otros esfuerzos como el de los países de la CAN y Brasil, que tienen estudios en marcha. Esperamos poder apoyar al conjunto de la región para que, mediante discusiones metodológicas, podamos comparar estas evaluaciones y tener una idea más acertada de la adaptación económica necesaria, incluyendo el impacto en la protección de las poblaciones más vulnerables.

Muchas gracias.

Share Send email
Tools Sponsored by